Internet sin restricciones, el peligroso hábitat natural de los menores de nuestro tiempo

Posted on 22 mayo, 2017

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Hace muy pocos días que ha saltado a la actualidad la existencia de un peligroso juego en internet dirigido a los menores de edad y que acaba en el suicidio. Conocido como La Ballena Azul, esta macabra yincana hacia la muerte estuvo a punto de terminar con la vida de una adolescente en Cataluña, hospitalizada a punto de quitarse la vida. Desde que saltó esta noticia, se han detectado más casos de jóvenes afectados también en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía.

Al mismo tiempo, hemos conocido un informe de la ONG Proyecto Hombre sobre la relación de los menores de edad e Internet a través del teléfono móvil, que ya es el dispositivo más usado para conectarse a internet. Algunas de las cifras son realmente sorprendentes y alarmantes. Los adolescentes pasan una media de cinco horas al día ante el móvil. Whatsap, Instagram y YouTube son las aplicaciones más utilizadas por este sector de la población.  

Los responsables de la ONG de ayuda contra las adicciones rehusaron hablar de dependencia hacia internet, pero sí advirtieron de que tanto tiempo de navegación, unido a la forma -individual y sin control parental- favorece que los menores, a edades muy tempranas, tengan acceso a contenidos muy inapropiados y potencialmente perjudiciales para su desarrollo, estén expuestos a situaciones de ‘sexting’ y de ciber acoso. De hecho, según el informe realizado por Proyecto Hombre, uno de cada tres niños de entre 12 y 14 años practica sexting, es decir, comparte fotos suyas de contenido erótico en la red.

El manejo de dispositivos conectados a Internet por parte de los menores de edad es un fenómeno que, de momento, parece imparable. El 90% de los chavales de 14 años tiene un teléfono inteligente con el que navega sin supervisión adulta. Ocho de cada diez progenitores admite que no hace un seguimiento constante del uso que hacen sus hijos menores de edad de internet y las redes sociales. Y una inmensa mayoría de estos menores no son conscientes de los riesgos de internet.

A los fenómenos de ciber acoso, gruming (abuso sexual hacia un menor por parte de un adulto sirviéndose de la confianza generada en redes sociales y entornos virtuales), las estafas o, directamente, el acceso a contenidos audiovisuales violentos y perjudiciales para el desarrollo de los menores de edad, se suma ahora el descubrimiento de la Ballena Azul, que en otros países ha provocado el suicidio de varios jóvenes.

Lo enrevesado de este último descubrimiento evidencia que no sabemos hasta dónde pueden llegar los riesgos a los que se exponen los menores de edad, así como los obstáculos para emprender acciones contra los responsables de estos delitos desde los poderes públicos.
Las campañas de información y prevención que se realizan desde organismos públicos son necesarias, pero, como en otros supuestos, no son suficientes para garantizar la protección de los menores de edad.  

Los datos de uso de internet por parte de los menores de edad, su nuevo ocio audiovisual, y algo más que audiovisual, valen por sí solos para que desde los poderes públicos a nivel europeo y nacional enfrentemos el reto de regular la red y establecer normas. Hasta ahora, prácticamente, sólo es posible actuar cuando el daño está hecho a través de la denuncia de particular. Si existen normas y leyes que limitan contenidos en el ámbito televisivo respecto de los menores de edad, parece lógico y necesario extender esta regulación al ámbito virtual, hábitat natural para la práctica totalidad de adolescentes y menores de edad.

Posted in: Internet, Menores