Tratamiento mediático de la violencia de género, o cómo informar correctamente en 40 segundos

Posted on 16 febrero, 2016

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MachismoMata

Cómo informar de forma adecuada a la audiencia de un asesinato por violencia de género en poco más de 40 segundos. Esta es una de las cuestiones más difíciles de responder en el improvisado debate sobre la deontología periodística en el tratamiento informativo de la violencia machista que se produce entre un reducido grupo de experimentados periodistas de radio y televisión.

La cuestión es clave, porque el 97% de la población sitúa a los medios de comunicación como primera fuente de información sobre la violencia de género. Y los análisis de los que se disponen sobre el abordaje periodístico de este grave problema social no dejan lugar a dudas: no se están asumiendo los códigos deontológicos que existen sobre esta cuestión. Algo que además supone un incumplimiento de la legislación vigente por parte de los medios, pues están obligados a hacerlo.

Hace pocos días el popular programa Salvados dedicó a la violencia de género una de sus últimas entregas. Titulado “Machismo Mata”, el espacio del periodista Jordi Évole situó en “prime time” la complejidad de la violencia machista a través, únicamente, del testimonio de voces expertas y obtuvo con ello unos datos de audiencia más que positivos. Lideró el share en diversos tramos de edad y batió a algunos realitys que tradicionalmente se hacen con este efímero pero clave ranking para las cadenas comerciales de televisión.

El enfoque de Salvados prescindió del sensacionalismo o de la espectacularización. Durante una hora de programa se sustentó sólo en opiniones formadas que fueron describiendo la profundidad y la enorme complejidad de una ideología que en 2015 acabó con la vida de 64 mujeres y que solo en el mes y medio transcurrido del nuevo año 2016 ha matado a once mujeres.

Cuando los periodistas, en su día a día, deben cubrir un nuevo asesinato de violencia de género, la primera dificultad que se encuentran es la falta de tiempo para contar de forma correcta el hecho y su trascendencia. La falta de medios es otra gran traba, como también lo es la falta de especialización del profesional de la información que acude al escenario del crimen.

Tal vez sean estas dificultades las que están propiciando que las noticias de asesinatos machistas se parezcan unas a otras como si fueran elaboradas en serie, donde solo cambian los datos del lugar, la edad de la víctima y el agresor, la forma en la que fue asesinada y si existía denuncia previa o no.

Llama la atención, en este sentido, que el periodismo no esté poniendo el foco, por ejemplo, en el elevado porcentaje de mujeres asesinadas que no habían presentado denuncia previa contra su agresor: concretamente más del 85%. Este dato nos indica que sólo una minoría de mujeres que sufren violencia de género acude a la justicia y que la mayoría no pide ayuda. Esta situación es extremadamente grave y no parece tener hueco como tal en los medios.

El Consejo Audiovisual de Andalucía acaba de celebrar una reunión del Grupo de Trabajo para el Tratamiento informativo de la Violencia de Género, donde se debatió sobre el informe cualitativo de un caso concreto de crimen machista que fue ejemplo de mala praxis. Entre las reflexiones de este heterogéneo grupo salió a colación el caso de Salvados y de cómo, desde el rigor, la veracidad y el compromiso con las víctimas -una de las funciones del periodismo- se puede cautivar a la audiencia y, de paso, llevar a cabo una labor social de pedagogía muy útil para la prevención y sensibilización ante este asunto.