Día Internacional de la Mujer, una celebración ensombrecida por la violencia

Posted on 8 marzo, 2014

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Este Día Internacional de la Mujer, pese al esfuerzo de tantas personas e instituciones, ha tenido un sangriento preámbulo: cuatro muertes en dos días nos recuerdan el dramático problema de la violencia machista, que en lo que va de año suma ya 15 víctimas mortales. Los cuatro últimos casos, en Andalucía.

Según acaba de desvelar la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, una de cada tres mujeres europeas ha experimentado violencia física y/o sexual. Se trata, si se extrapolan los datos, de 62 millones de mujeres. Y algo más de una de cada cinco (22%) aseguró que había sufrido esa violencia física y/o sexual por parte de una pareja o expareja.

La dimensión y calado de esta lacra sobrecogen. El CAA valora positivamente la contribución de los medios para sacarla a la luz y concienciar a la sociedad, si bien, nuestros datos revelan una pérdida de pulso en la relevancia informativa del maltrato machista.  En 2012, hubo menos noticias relacionadas con la violencia de género y fueron más cortas que en el ejercicio anterior.

Continúa, además, el incumplimiento del compromiso suscrito por las televisiones para difundir el teléfono de denuncia y atención a las víctimas 016 cuando se informa de asesinatos. El esfuerzo por evitar un tratamiento informativo contraproducente no debería conducir a una presentación de los crímenes desnuda de la función social y pedagógica que se espera de los medios.

Hoy es un día para congratularnos de lo conseguido con el esfuerzo y el sacrificio de muchas mujeres y hombres, pero es también una jornada para reflexionar que transcurre bajo la sombra de esas mujeres asesinadas en el seno de una sociedad que no sabe extirpar ese tumor de su cuerpo. Estamos convencidos de que los medios de comunicación forman parte del tratamiento.

No es una enfermedad que sólo afecte a mujeres, es una epidemia que a todos nos atañe. Sólo desde el compromiso colectivo y la tolerancia cero podremos sanear nuestra sociedad, sólo reflejando adecuadamente la magnitud de estas terribles derrotas cotidianas podremos, algún futuro 8 de marzo, despejar completamente nuestras sonrisas de esta vergüenza que no cesa.