El servicio público en la radiotelevisión: garantía para la igualdad de oportunidades

Posted on 7 junio, 2013

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Cuando en las noticias de la radio o televisión, el periodista que presenta da paso a la información “de servicio público”, normalmente nos informan sobre el estado del tráfico en los principales accesos a las grandes ciudades, o sobre las temperaturas y la climatología prevista para la jornada que arranca. En los ámbitos más locales, nos informan también sobre las farmacias de guardia abiertas, las mareas o los índices de seguimiento de una huelga en un servicio público como el transporte. Sin embargo, reducir el concepto de servicio público a este tipo de noticias es un error, pues se trata de algo mucho más amplio, complejo y esencial.

Informar, formar y entretener son las tres funciones que, adecuadamente dimensionadas, deben cumplir los medios de comunicación audiovisuales para atender correctamente la misión de servicio público que a todos ellos les encomendaba la ley hasta no hace mucho tiempo. Tras la entrada en vigor de la Ley General de Comunicación Audiovisual (LGCA), en 2010, los operadores privados de radio y televisión han visto rebajadas estas exigencias que ahora recaen mayoritariamente en los medios públicos.

La LGCA pasó a considerar a los operadores privados de televisión como “servicios de interés general”, cuyos contenidos están sujetos a los límites que establece la propia ley y la Constitución, además de las condiciones por las cuales fueron adjudicatarios de una licencia de emisión otorgada por una administración pública.

En los últimos tiempos, los únicos acontecimientos de interés general que las televisiones privadas en abierto vienen ofreciendo se reducen a las grandes competiciones deportivas, y el entretenimiento se ha convertido en el tipo de contenido más abundante junto a la ficción norteamericana. Un entretenimiento que, además, se caracteriza cada vez más por producciones de bajo coste y escasa (o dudosa) aportación intelectual y cultural para los espectadores.

La televisión tiene la virtud de ser capaz de  llevar a cualquier lugar, por muy recóndito que éste sea, la información, la cultura, la educación, el conocimiento y el entretenimiento creativo, de calidad. Con ese espíritu, según diversos teóricos, Europa atribuyó esas tres funciones (informar, formar y entretener) a la misión fundamental de la televisión, si bien, los cambios legislativos acometidos en los países europeos, como en España, convierten en imprescindible la existencia de las televisiones públicas para que esta noble finalidad perdure.

Podríamos pensar pues que la enorme capacidad que tiene la televisión para transmitir conocimiento, información y cultura, está siendo desaprovechada: en Andalucía existen dos televisiones por hogar, según reveló el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2012. Sólo un 0,1% de los encuestados en este estudio dijo no tener televisión en casa.

Sin la premisa del servicio público entendido de forma global, disminuirá en nuestra sociedad la igualdad de oportunidades: la cultura volverá a ser un ámbito sólo para ciertas élites, como cuando no existía la televisión. Lo mismo ocurrirá con la información, pues el espectador de televisión en abierto asiste hoy en día a nuevos formatos que en gran medida la banalizan: programas ligeros, ágiles (reducción al máximo del tiempo de producción y grabación), pero sin apenas profundidad a la hora de abordar las noticias sobre los que informa.

De estos temas se hablará el próximo jueves en Sevilla a lo largo de una jornada que organiza el Consejo Audiovisual de Andalucía bajo el título Medios públicos: Cultura y democracia en tiempos de crisis que contará con la presencia de expertos y profesionales del ámbito mediático y académico. Buscaremos despejar las incógnitas que esta crisis económica está planteando y alumbrar las sombras que se ciernen sobre la misión de servicio público en los medios audiovisuales. La entrada a las conferencias es libre, por lo que toda persona  interesada o preocupada por estas cuestiones será bienvenida.