Mujer invisible, mujer objeto: la televisión y la igualdad de género

Posted on 8 marzo, 2013

1



La semana pasada varios medios de comunicación se hicieron eco de un hecho que, a estas alturas del siglo XXI, no debería ser aún noticia: Una mujer dirigirá uno de los principales periódicos de Francia y uno de los más influyentes del mundo. Natalie Nougayrède, directora de Le Monde. El hecho en sí constata una realidad, que es la equidad real que existe entre hombres y mujeres en cuanto a capacidad y cualificación profesional. Sin embargo, esta realidad es deformada obstinadamente por los medios de comunicación y la publicidad.

Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer. En esta jornada los telediarios y las agendas mediáticas se llenan de actos simbólicos, se difunden y publican estudios y estadísticas sobre la situación del sexo femenino. Y así, ponemos cifras a las condiciones de vida de las mujeres respecto de los hombres.

Y cuando parecía ya impensable, nueve años después de que el Congreso de los Diputados aprobara por una excepcional unanimidad la Ley conta la violencia de género, asistimos periódicamente a discursos de relevantes personajes públicos que nos retrotraen a momentos que creíamos ya superados, cuando además hablamos de la forma más extrema de machismo.

La igualdad de las mujeres, a pesar de las leyes, a pesar de días de homenaje, no se logrará mientras en la televisión su imagen siga siendo cosificada para vender o entretener, e invisible cuando se trata de explicar cuestiones complejas y elevadas. En estos años en los que la legislación ha ido avanzando y las mujeres están igual de preparadas que los hombres, los medios no han reflejado este progreso.

La invisibilidad del sexo femenino en los informativos de las televisiones públicas es una circunstancia que venimos denunciando en el Consejo Audiovisual de Andalucía desde hace cuatro años, que contamos con indicadores cuantitativos. Transcurrido este tiempo y advertida esta brecha, no se ha avanzado nada. En 2012, los hombres acapararon el 72% de las intervenciones a cámara en los informativos.

Los logros científicos, la complejidad de la crisis financiera que atravesamos o el entretenimiento de carácter deportivo solo es representado y explicado a la audiencia a través de hombres, a pesar de que las mujeres también practican y son grandes aficionadas al deporte, o que llevan años siendo mayoría en las clases de las universidades, y creciendo en algunas ramas del conocimiento tradicionalmente masculinas. Pues en las televisiones andaluzas, el 78% de los expertos que fueron entrevistados para las noticias eran hombres y sólo un 1,8% de los deportistas en la sección de deportes -cada vez con más minutos en los informativos- eran mujeres.

En el mundo de la publicidad esta circunstancia es aún más palpable: la belleza femenina como sinónimo de éxito, presentar el cuerpo femenino como un espacio de imperfecciones que hay que corregir, mostrar como “natural” la adecuación de las mujeres a los deseos y voluntades de los demás, mostrarlas como incapaces de controlar sus emociones y sus reacciones… ¿Quién no reconoce alguno de estas premisas publicitarias?

Los pasos atrás los lidera, en los últimos tiempos, el género del entretenimiento televisivo y es más acusado en los programas de telerealidad, que concitan un gran seguimiento por parte del público más joven. En gran parte guionizados, estos programas presentan como algo natural relaciones entre personas muy jóvenes basadas en un profundo machismo donde se premian las actitudes sumisas y complacientes de las mujeres hacia los hombres.

Todos los expertos y estudiosos de la igualdad de género coinciden en alarmar sobre la incidencia del sexismo entre la población más joven. Esto ocurre al mismo tiempo que desde la televisión se les plantea un modelo de relación donde los celos son una prueba de amor, la agresividad es una cualidad masculina, o donde la chica ha de complacer a su pareja y éste ha de protegerla.

La trasmisión de estereotipos de género por los medios de comunicación, según diferentes informes, limita las oportunidades en el mercado de trabajo, sobre todo en sectores aún dominados por los hombres. La noticia del nombramiento de Natalie Nougayrède como directora de Le Monde, con la que arrancamos este artículo, termina así: “Su histórico nombramiento –hoy es la segunda mujer al frente de un periódico francés, con la responsable del católico La Croix- no ha frenado los clichés machistas. La nueva patrona del vespertino ha sido bautizada como “la embajadora del charme de la marca Le Monde”.