La televisión se dispone a vivir un futuro conectado aún por regular

Posted on 3 marzo, 2013

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Algunos analistas del ámbito audiovisual están convencidos de que Internet absorberá la tele en un proceso que ya se ha iniciado y que apenas durará unos años, de tal forma que la ahora todopoderosa televisión pasará a ser una aplicación más de Internet a la que podremos acceder desde múltiples dispositivos y en las circunstancias más diversas. Está por ver, pero lo que ya es un hecho es que la denominada televisión conectada se extiende por nuestros hogares favorecida por la difusión de la banda ancha y los fabricantes.

Sus previsiones apuntan a que en 2015, en torno al 90 % de los televisores vendidos en nuestro país tendrán conexión a la Red, mientras que aproximadamente el 70 % de los hogares contarán con una smart tv. Por otro lado, el Gobierno ha elegido el sistema Hbbtv como estándar, lo que propiciará la expansión de esta tecnología y pondrá a disposición del consumidor todos los servicios de entretenimiento que las cadenas, proveedores de contenidos on line y fabricantes tienen –y tendrán- en circulación.

Estos cambios no nos deben hacer olvidar que la televisión sigue siendo el medio de comunicación preferido para informarse o entretenerse. Es más, el consumo televisivo en España durante el 2012 ha alcanzado las cuatro horas y seis minutos de media por persona y día, siete minutos más que en 2011, lo que, en términos anuales, supone el récord histórico en España -según datos de Kantar Media-. Hay que subrayar, además, que esta clasificación está liderada por Andalucía, que el recién terminado mes de febrero registró un consumo superior a las cinco horas.

Algunas de las preguntas que surgen ante esta vorágine son ¿cómo se garantizarán los derechos de la audiencia ante posibles abusos de los operadores? ¿Cómo se garantizarán los derechos de la audiencia si los aparatos de televisión, los fabricantes, preseleccionan la oferta de contenidos, primando unos prestadores sobre otros, unos contenidos sobre otros? ¿Cómo se determinan las responsabilidades editoriales ante la difusión de contenidos ilegales en las televisiones procedentes de Youtube, por ejemplo?

Por ahora, en el sistema que conocemos, hemos constatado que la autorregulación de las televisiones no está dando los resultados esperados y la ausencia de un Consejo Estatal viene a normalizar esta situación de indefensión. Casos como el lamentable tratamiento mediático dado  -sobre todo por parte de los medios privados- al crimen de una menor en El Salobral (Albacete) hace unos meses, es sólo un ejemplo que puede servir para ilustrar esa decepción colectiva. Nuestra televisión tradicional todavía tiene muchas cuentas pendientes con la protección de los derechos de los más vulnerables y, justo ahora, cuando vemos que queda tanto por hacer en los medios convencionales, se abre en la Red un campo nuevo, inmenso y sin vallar para la difusión de contenidos audiovisuales.

Es el momento de potenciar la acción de organismos reguladores, como el propio Consejo, encargados de velar por los derechos de la ciudadanía en este nuevo escenario en el que se atisban amenazas que pueden prosperar al calor de la proverbial neutralidad de la Red. Es el momento de tomar partido por los más vulnerables y hay que hacerlo deprisa.

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