Día Internacional de la radio: la complicidad inmortal entre el emisor y el oyente

Posted on 13 febrero, 2013

0



La radio resiste mejor que el resto de medios tradicionales (televisión y prensa escrita) la pujanza de internet, y eso la hace única y confirma cómo es de especial este medio que requiere de un sencillo transistor para desencadenar una relación de complicidad con el oyente. Disfrutar del arte, la información, la cultura, el entretenimiento, la participación, las tertulias, la compañía, a fin de cuentas, es lo que viene haciendo desde su nacimiento la radio.

Hoy, 13 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Radio que la Unesco instauró el año pasado. Motivos no faltan para reconocer la función de este gran medio de masas que resiste al paso del tiempo y a las innovaciones tecnológicas con una salud de hierro.

La ciudadanía otorga más y mejores cualidades a la radio frente a la televisión. Aunque aún está por debajo de ésta como medio elegido para entretenerse e informarse, cuando se trata de valorar sus atributos, los oyentes le confieren mayor neutralidad, pluralismo y objetividad que a la primera.

En España frecuentemente se alude a la noche de los transistores cuando se trata de encontrar un momento decisivo del papel jugado por este medio de comunicación en la sociedad española. Hace ya 32 años de aquel 23F que para muchos periodistas y oyentes selló una relación que perdura hasta hoy. Las generaciones posteriores se han ido incorporando a este medio donde la misión de servicio público y la difusión de cultura musical son dos de sus señas de identidad más características. También lo son las retransmisiones deportivas, y la participación e interacción del público, mucho, mucho tiempo antes de la irrupción de internet y las redes sociales como canales complementarios de la matriz.

Y sin embargo, gracias precisamente a internet, podría decirse que hoy la radio vive un momento álgido. Nacen podcast y emisoras de radio online de todas las temáticas y tendencias, algunas realmente audaces, que enriquecen el panorama y la oferta mediática.

Y siempre, la misma esencia: el estímulo que provoca en nuestra imaginación sus sonidos, sus voces, sus silencios… Viva por siempre la radio.